Los padres se desviven por dar lecciones de higiene a sus hijos para descubrir que se entregan a su afición favorita, una vez más. Los cuerpos y la ropa sucios y cubiertos de barro son un símbolo de juventud. Sin embargo, nuevas investigaciones indican que se trata de un impulso evolutivo, que no debería frenarse por las razones que se explican en este informe. No es ningún secreto que muchos niños tienen un deseo insaciable de coger los objetos de aspecto más sucio y llevárselos a la boca.

Es bueno saberlo

Incluso un niño de menos de un año, que apenas puede hacer nada más que beber leche y dormir todo el día, encuentra un cambio de carácter en el momento en que se le pone en el suelo, al aire libre. Comienza la exploración y todo, incluida la arena, la suciedad e incluso la caca, encuentra su camino hacia sus pequeñas bocas. Esto se prolonga durante algún tiempo y muchas madres no saben por qué sus bebés encuentran tan irresistible el sabor de la tierra, cuando el puré de verduras, la comida de fórmula de distintos sabores y otros alimentos preparados con el trabajo del amor no parecen gustarles. Pues bien, ¡relájense todos!

No sois malos cocineros, malos padres o malos cuidadores. Tus queridos hijos están siendo muy naturales y sus actividades están impulsadas por el instinto. Investigaciones recientes sugieren que los niños salpicados de barro actúan por instinto, lo que les da una ventaja evolutiva.

Sistema inmunitario

El sistema inmunitario, que todavía está en fase de desarrollo en los niños, está expuesto a muchos gérmenes, virus y gusanos diferentes a través de la suciedad y la mugre. Esta vulnerabilidad prepara las respuestas inmunitarias adecuadas para contrarrestar los posibles efectos nocivos derivados de la entrada de estos patógenos en el organismo. Esta exposición temprana a los patógenos es tan poderosa que los estudios científicos afirman que es fundamental para prevenir alergias y otros trastornos autoinmunes más adelante en la vida de estos niños.

La exposición a la suciedad y la mugre es comparable a un ejercicio de "calentamiento" para que el sistema inmunitario se prepare para los bichos más desagradables. ¿No es ésta una fantástica razón por la que la suciedad es buena para los niños? A través de su novela, la inmunóloga defiende firmemente que la obsesión de la cultura occidental por los jabones antibacterianos y la búsqueda de la "limpieza constante" está haciendo que nuestros hijos enfermen más. Se ha informado de que las enfermedades entre la desregulación inmunológica, la autoinmunidad o la inflamación crónica son cada vez más comunes en los países desarrollados.

Tenga en cuenta

Los expertos creen que esto se debe principalmente a la destrucción de nuestros "ecosistemas privados" debido a nuestros esfuerzos por desinfectar en exceso nuestros espacios vitales y nuestros propios cuerpos para hacerlos "libres de gérmenes". Toda una serie de enfermedades modernas, como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Crohn, la enfermedad de Graves, la colitis ulcerosa, la diabetes de tipo I, las alergias, el asma, la enfermedad celíaca y el síndrome de Sjögren, son más frecuentes que nunca, y los especialistas consideran que la excesiva higienización de nuestro entorno es una de las causas principales.

En la medicina contemporánea, este concepto se conoce como la hipótesis de la higiene. La teoría afirma que las personas siempre han coexistido con diversas variedades de microbios (lactobacilos, diversas micobacterias y helmintos específicos), incluidos los parásitos, formando nuestro ecosistema privado. Esta exposición ha hecho que los seres humanos sean menos vulnerables a las alergias. Pero en el entorno extremadamente limpio, la ausencia de exposición a dichos microbios ha llevado a los niños a desarrollar un sistema inmunitario poco desarrollado.

Los sistemas inmunitarios ociosos están desarrollando actualmente reacciones alérgicas en lugar de centrarse en la lucha contra las enfermedades (lo que nunca ocurre por la falta de exposición a los gérmenes, debido a la vacunación, el lavado de manos, las ventanas herméticas, etc.). Además, los antibióticos están facilitando el estado de relajación de nuestro sistema inmunitario. Por el contrario, los microbios luchan ahora por resistir estas reacciones artificiales, provocando "superbacterias" que parecen ser resistentes a la terapia antibiótica. ¿Ha llegado el momento de abandonar nuestra imagen de limpieza? Entonces, ¿si vamos al antiguo estilo de vida de la gente y evitamos todas las vacunas y cubrimos a nuestros hijos de suciedad y mugre? ¿Debemos dejar de preocuparnos si el niño coge una fiebre o un resfriado leve, confiando en que su sistema inmunitario estará a la altura del desafío? Por supuesto que no. Definitivamente, no deberíamos ignorar las alergias alimentarias que amenazan la vida o animar a nuestros hijos a ser menos estériles con la esperanza de crear resistencia a los gérmenes.

Conclusión:

Lo que hay que hacer es dejar de obsesionarse con la limpieza y entender por qué jugar en la tierra es bueno para los niños. Deja que tu hijo juegue abiertamente cuando esté al aire libre. Deja que las interacciones con el entorno sean ordinarias y animadas. Deja de preocuparte cada vez que tu hijo rueda arena por el suelo. No cuentes las veces que hace rodar a su compañero de juego sudado. Es inútil quitarse el sueño por ese pequeño rasguño en su codo. Deja de llevar el desinfectante de manos buscando la oportunidad de usarlo con tu hijo. Ve a buscar esa vacuna que se ha puesto hoy, si tu hijo se ha hecho un moratón con un elemento metálico oxidado. Pide a tu hijo que se lave las manos antes de comer y que mantenga siempre las uñas limpias. El jabón común está bien para preservar la higiene. Evite el uso de jabones antibacterianos de forma habitual. Una dieta equilibrada y una exposición regular al medio ambiente son fundamentales para los niños. No seas un padre protector si te obsesionas con la higiene de tus hijos cuando están al aire libre. Deja que el niño sea. Encuentra ese importante equilibrio entre el cuidado y la obsesión. Deja que tus hijos vayan descalzos a la arena y se hagan amigos de algunos de esos gérmenes. La Madre Tierra los protegerá.